martes, 19 de enero de 2010

El arte de ser mejores personas.


Recuerdo perfectamente cuando ví "Persona" (Ingmar Bergman, 1966) por primera vez. Recuerdo que yo era muy joven y no entendía casi nada. Pero recuerdo también aquel hipnótico blanco y negro que dejaba mis ojos adheridos a la pantalla. Recuerdo la belleza extraña de Liv Ullman y Bibi Andersson. Recuerdo que aquella película exhalaba cine en cada plano. Cuando, pasados los años, la he vuelto a revisar, han sido otras cosas las que han llamado mi atención y mi aprecio, pero aquel primer acercamiento casi primitivo siempre perdurará.

Por eso, cuando he recibido el mail de Nórdica Libros anunciando el lanzamiento del libro de la película (no lo llamaré yo guión si el propio Bergman no lo hace), he notado el pellizquito estomacal que nos solía visitar en aquellos tiempos en que éramos esponjas con piernas.

Con prólogo del cineasta Jonás Trueba, y traducción de Carmen Montes, "Persona" es un volumen imprescindible para los amantes del cine, de la literatura, de las historias bien contadas, de las sensaciones personales y, aunque pueda no parecerlo en algunos momentos, de la vida.