jueves, 21 de enero de 2010

Las risas, casi imposibles, de Edgar Hilsenrath.


Resulta casi imposible imaginar "novela divertida" y holocausto en la misma frase, pero Edgar Hilsenrath lo consiguió con "El nazi y el peluquero" (Maeva). Irreverente (pero no por ello irrespetuoso), el escritor aleman tiznaba una de las mayores tragedias de todos los tiempos de su afilado humor y su prosa explícita. Contaba a su favor con que él mismo había sido deportado a un campo de concentración. Y tal vez por eso se le eximía de cualquier (ir)responsabilidad.

"Fuck America", la novela que acaba de editar Errata Naturae (me siguen fascinando sus portadas, tan arriesgadas, atrevidas y al mismo tiempo tan bien definitorias) incide sobre el infierno judío bajo la opresión nazi, visto con su demoledora comicidad y su estilo tan heredero de Bukowski y por tanto de John Fante.

El argumento, facilitado por la propia editorial, es sumamente atractivo: "1952. En un café judío de Nueva York, Jakob Bronsky, recién llegado a los Estados Unidos, escribe una novela sobre su aterradora experiencia en el gueto durante la Segunda Guerra Mundial. Su desconcertante y obsceno título: El pajillero. Rodeado de emigrantes, vagabundos, beats, putas, chulos y otros seres excluidos del glorioso sueño americano, Bronsky sobrevive gracias a trabajos míseros, pasa las horas escribiendo en garitos sórdidos que abren toda la noche y fantasea con el culo de la secretaria de Mr. Doublecrum, el que será, o eso espera Bronsky, su futuro editor".